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Comprar una propiedad en el extranjero en pareja: ¿estáis realmente protegidos?

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Comprar una propiedad en pareja© Prostock-studio / Envato Elements

Ya está decidido, os animáis a dar el paso: comprar vuestra propiedad. Esta nueva etapa en vuestro camino como expatriados supone también un nuevo reto. Antes de comprar, deberéis aseguraros de que vuestra situación os permite invertir en las mejores condiciones. Unión de hecho, matrimonio, pareja de hecho… ¿estaréis igual de protegidos en todos los casos?

Matrimonio, pareja de hecho, convivencia… ¿cómo afectan a la compra de vivienda en el extranjero?

¿Está reconocida vuestra unión en el país de destino? Es la primera pregunta que hay que hacerse antes de plantearse cualquier compra inmobiliaria. Esta cuestión surge desde el primer momento en que se piensa en la expatriación, ya que será necesario obtener un visado. Y no siempre basta con considerarse pareja: es perfectamente posible que vuestra relación esté reconocida en vuestro país de origen, pero que en el extranjero ambos figuren legalmente como personas solteras (o al revés). Esto ocurre, por ejemplo, en casos de convivencia sin vínculo legal, pareja de hecho, matrimonio consuetudinario o matrimonio religioso.

El matrimonio civil es, a día de hoy, la única forma de unión reconocida de manera generalizada a nivel internacional. Se trata de un vínculo legal que otorga derechos y obligaciones a ambos cónyuges, y es también la opción que ofrece mayor protección jurídica a la hora de comprar un inmueble, aunque todo dependerá del régimen económico matrimonial elegido.

Esto no significa, por supuesto, que las demás formas de unión sean ilegales: la pareja de hecho, la convivencia, el matrimonio consuetudinario y el matrimonio religioso pueden estar reconocidos por la legislación de distintos países. Sin embargo, ese reconocimiento no suele conferir los mismos derechos que el matrimonio civil, especialmente en el caso de la convivencia sin vínculo formal. Por el contrario, el matrimonio civil goza de reconocimiento prácticamente universal. Puede complementarse con una ceremonia religiosa o consuetudinaria, pero estas últimas no quedan oficializadas por ningún representante del Estado.

Para obtener el visado o el permiso de residencia, los cónyuges suelen tener que acreditar que han contraído matrimonio civil. Es la vía más segura para expatriarse en pareja.

Pareja de hecho y compra de vivienda en el extranjero

En los países que reconocen la pareja de hecho, la compra de un inmueble es posible. Ambos miembros de la pareja serán propietarios en proporción a su aportación económica, bajo el régimen de copropiedad. Aun así, conviene contar con el asesoramiento de un experto en expatriación e inmobiliaria para evitar sorpresas desagradables. Es fundamental, por ejemplo, que la participación de cada uno quede reflejada en la escritura de compraventa. En caso de ruptura, el inmueble solo podrá venderse con el acuerdo de ambas partes; si no hay acuerdo, un juez podrá ordenar la venta. Son numerosos los países que reconocen la pareja de hecho: Canadá, Brasil, Argentina, gran parte de los países de la Unión Europea (UE), Suiza, Sudáfrica, entre otros.

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Convivencia y compra de vivienda en el extranjero

Conviene aclarar, en primer lugar, que el término "convivencia" puede dar lugar a confusión. Los países que reconocen este tipo de unión, como Canadá, distinguen entre la convivencia de hecho (dos personas que comparten una vida estable en común) y la unión libre (dos personas que mantienen una relación sin convivir de forma estable). El primer caso otorga ciertos derechos a la pareja, pero sigue siendo bastante menos protector que el matrimonio civil.

Al igual que ocurre con las parejas de hecho, quienes conviven sin vínculo legal y adquieren un inmueble en el extranjero quedan generalmente sometidos al régimen de copropiedad. También existe la posibilidad de constituir una sociedad civil inmobiliaria. En cualquier caso, hay que tener presente que son pocos los países que reconocen la convivencia como forma de unión. Aquí también, recurrir a expertos es imprescindible, sobre todo si se desea llevar adelante un proyecto de compra sin estar casado civilmente.

Impacto del régimen económico matrimonial en la compra de vivienda de la pareja expatriada

Hay que tener en cuenta, ante todo, que no todos los regímenes matrimoniales están reconocidos de la misma manera en todos los países. Y este aspecto tiene una incidencia directa y significativa en las adquisiciones de bienes, tanto muebles como inmuebles, independientemente de si la pareja es expatriada o no. El régimen económico matrimonial elegido determinará si los bienes adquiridos durante el matrimonio pertenecen a ambos cónyuges o únicamente a quien los adquirió.

La expatriación añade, además, una dificultad extra: el régimen matrimonial de la pareja, o la forma de unión elegida (la convivencia, por ejemplo), debe estar reconocido en el país de destino para que los derechos de cada cónyuge queden debidamente protegidos.

El régimen económico matrimonial elegido tiene consecuencias de gran alcance para cualquier proyecto inmobiliario de una pareja expatriada. ¿Quién será el verdadero propietario del bien adquirido antes del matrimonio? ¿Será la propiedad compartida entre ambos? ¿Quién se quedará con el inmueble en caso de divorcio? Según el régimen elegido, el cónyuge expatriado puede convertirse en copropietario del bien o, por el contrario, perder todo derecho sobre él.

Los principales regímenes económicos matrimoniales y sus consecuencias en la compra de vivienda

Existen, en términos generales, cinco grandes regímenes:

Comunidad de bienes diferida: los bienes muebles e inmuebles adquiridos antes y durante el matrimonio son comunes a ambos cónyuges. Este régimen se aplica, entre otros países, en Finlandia, Dinamarca y Colombia.

Separación de bienes: cada cónyuge conserva la totalidad de su patrimonio, tanto el adquirido antes como durante el matrimonio. Es el régimen base aplicado en numerosos países: Japón, Senegal, Malasia, Emiratos Árabes Unidos (EAU), Marruecos, Singapur, Maldivas, Gabón, Mali, entre otros.

Comunidad restringida a los gananciales: cada cónyuge conserva la plena propiedad de los bienes adquiridos antes del matrimonio. A partir de la celebración de este, los bienes adquiridos por la pareja pasan a ser comunes y su propiedad queda compartida entre ambos. Este régimen está vigente en un gran número de países: Ucrania, Tailandia, Costa de Marfil, Filipinas, Francia, Brasil, Portugal, entre otros.

Participación en los gananciales: durante el matrimonio, cada cónyuge conserva la propiedad de sus bienes, como en el régimen de separación. Sin embargo, en caso de divorcio, se aplica el sistema de la comunidad restringida a los gananciales. La justicia fijará el valor del incremento patrimonial generado durante el matrimonio: si el saldo es positivo, ambos cónyuges comparten el valor de ese aumento; si es negativo, solo el cónyuge que haya sufrido la pérdida de valor asumirá dicha merma. Este régimen está en vigor en Turquía, Alemania, Grecia y Taiwán.

Separación con distribución judicial: cada cónyuge conserva su patrimonio durante el matrimonio. En caso de divorcio, es la justicia quien reparte los bienes entre ambos. Australia, Nueva Zelanda, Canadá (excepto Quebec) y Estados Unidos (con algunas excepciones estatales) aplican este régimen.

Caso práctico: ¿puede una pareja comprar vivienda en Oriente Medio?

El conflicto en Oriente Medio ha eclipsado el hecho de que, en los últimos años, varios países de la región se han convertido en destinos atractivos para la inversión inmobiliaria. Históricamente reservados a los ciudadanos nacionales, los inmuebles han ido abriéndose progresivamente a los extranjeros, aunque con ciertas restricciones: zonas de compra delimitadas por las autoridades locales, acreditación del vínculo de pareja, entre otras.

Arabia Saudí era uno de los países más restrictivos en este sentido. Su ha flexibilizado estas medidas y permite a los extranjeros adquirir inmuebles en zonas delimitadas (como residencia principal o con fines de inversión), previa autorización de la Autoridad General Inmobiliaria (Real Estate General Authority / REGA), que ha puesto en marcha recientemente . Asimismo, REGA ha lanzado , una plataforma desde la que los extranjeros pueden iniciar el proceso de adquisición de inmuebles en Arabia Saudí, estén o no en el país. Eso sí, con una advertencia importante: por norma general, el estatus de "pareja" debe ser oficial. Los expatriados deberán estar legalmente casados y poder acreditarlo.

Comprar en pareja en los Emiratos Árabes Unidos (EAU)

Muchos expatriados optan por los EAU, conocidos por su mayor flexibilidad hacia los extranjeros. Es cierto que los Emiratos han suavizado su normativa en lo que respecta a la convivencia entre personas que no están casadas civilmente: desde finales de 2020, las parejas no casadas pueden convivir legalmente.

En Dubái, es posible adquirir un inmueble (en las habilitadas a tal efecto) siendo una pareja no casada. No obstante, el proceso es más complejo y ofrece menos protección jurídica que para una pareja casada civilmente. En lo que respecta a la solicitud de hipoteca, por ejemplo, la norma general establece que los bancos exigen un certificado de matrimonio para tramitar una solicitud conjunta. Aunque algunos bancos empiezan a estudiar solicitudes de préstamo conjunto de parejas no casadas, lo hacen únicamente si ambos miembros tienen ingresos estables y suficientes. Además, cada uno deberá contar con su propio visado de residencia.

Otro aspecto fundamental es la protección de la inversión. Se recomienda a las parejas no casadas redactar un contrato de copropiedad conforme a la legislación emiratí. Dicho contrato deberá especificar el porcentaje de propiedad correspondiente a cada parte, así como las responsabilidades de cada uno: importe de la aportación, cuotas de amortización, gastos asumidos, y los procedimientos previstos en caso de litigio o separación.

Pareja y compra de vivienda en el extranjero: consejos adicionales

Antes de lanzarte a un proyecto de compra inmobiliaria en el extranjero, asegúrate de que tu situación legal te lo permite.

Contempla todos los escenarios posibles: ¿qué ocurre con el inmueble en caso de divorcio o de fallecimiento?

Redacta un contrato matrimonial y especifica bajo qué régimen económico deseas acogerte.

Si adquieres un inmueble sin contrato matrimonial, es probable que se aplique el régimen vigente en el país de destino.

Elabora un testamento en el que quede claro qué sucederá con el inmueble en caso de fallecimiento.

Actúa con prudencia si solicitas una hipoteca. Pedir un préstamo conjunto también conlleva riesgos.

En términos generales, al figurar como codeudor, te comprometes a asumir en solitario el pago de las cuotas mensuales en caso de que tu pareja deje de hacer frente a sus obligaciones.

Fuentes:

Alojamiento
inmobiliaria
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Asaël Häzaq
Sobre el autor

Asaël Häzaq, editor web especializado en noticias políticas y socioeconómicas, observa y descifra las tendencias de la economía internacional. Con su experiencia como expatriada en Japón, ofrece consejos y análisis sobre la vida del expatriado: elección de visa, estudios, búsqueda de empleo, vida laboral, aprendizaje del idioma, descubrimiento del país. Titular de un áter II en Derecho - Ciencia Política, también ha experimentado la vida como nómada digital.

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