Un bienvenido respiro primaveral. SÃmbolo de renovación y de reconexión con la naturaleza, la primavera se celebra en numerosos paÃses del mundo. Para los expatriados, es una oportunidad de descubrir su paÃs de acogida desde otra perspectiva y de sumergirse en una cultura, en un ambiente único. Un recorrido por 10 tradiciones para dar la bienvenida a la primavera.
Recibe consejos prácticos para vivir mejor tu expatriación
ÄŒimburijada en Bosnia
¿Y si celebráramos la primavera compartiendo unos huevos revueltos? Esa es precisamente la tradición de Zenica, ciudad bosnia. Cada año, sus habitantes se reúnen desde el amanecer para desayunar al aire libre, a orillas del rÃo Bosna. Todo está listo para recibir a los numerosos participantes: cazuelas, carpas gigantes y, por supuesto… los huevos. Aunque se desconoce el origen exacto de la fiesta, su celebración se mantiene desde hace más de cien años y atrae cada vez a más curiosos de fuera. De ser una tradición local, la ÄŒimburijada ha pasado a convertirse en un evento internacional. El ambiente, cómo no, está garantizado: música, baile, canto, juegos para adultos y niños… Todo un ejemplo de cómo una sencilla comida matutina puede reunir a miles de personas de los rincones más diversos.
Ropa blanca y un pañuelo rojo para recibir la primavera. Asà es como hay que presentarse en Teotihuacán, al pie de la Pirámide del Sol. Este yacimiento arqueológico declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO reúne a locales y visitantes entre danzas y rituales. Los festejos arrancan al amanecer del equinoccio de primavera. Al pie de la pirámide, los participantes tratan de «captar la energÃa del sol». El tiempo pasa entre cantos, aclamaciones y danzas. Quienes conocen bien esta celebración saben que en su origen hay profundas creencias mÃsticas. Los aztecas practicaban sacrificios humanos, pues creÃan que el equinoccio de primavera abrÃa una «puerta cósmica» que provocaba la «iluminación» y traÃa consigo una «energÃa sobrenatural». Naturalmente, los sacrificios humanos quedaron atrás hace mucho tiempo. Lo que permanece son las invocaciones al pie de la pirámide para recibir «la energÃa del sol» y, claro está, la fiesta.
Hanami en Japón
«Hanami» viene de «hana» (flor) y «mi», de «miru» (ver). Significa, por tanto, «contemplar las flores». Detrás de esta expresión se esconde una tradición ancestral que reúne cada año a millones de japoneses y visitantes extranjeros bajo los cerezos en flor. El asunto se toma tan en serio que en Japón existe un servicio meteorológico especial para seguir el avance de la floración de los cerezos, los sakuras. El Hanami tiene su origen en una costumbre de los nobles de la corte imperial. Durante la era Heian (794-1185), los miembros de la corte acostumbraban a retirarse bajo los cerezos para componer poemas, encontrando en ellos la inspiración perfecta. Poco a poco, ese momento de convivencia se convirtió en un fin en sà mismo: ya no se iba necesariamente a escribir, sino a contemplar el ciclo de la vida, el despertar de la primavera, la belleza efÃmera. El Hanami de hoy conserva esa misma esencia: familias, amigos y compañeros de trabajo se reúnen en los parques para hacer un pÃcnic y pasear tranquilamente bajo los cerezos en flor.
Festival de los Tulipanes en Canadá
Cuando la primavera vive sus últimas semanas, Canadá se llena de color con su . Cada mes de mayo, locales y expatriados pueden sumarse a este grandioso evento —el más grande del mundo—, que se extiende durante casi dos semanas. El propósito de la fiesta es sencillo: celebrar la primavera y el tulipán, flor de temporada y sÃmbolo de la amistad entre Canadá y los PaÃses Bajos. Durante la Segunda Guerra Mundial, la princesa neerlandesa Juliana se refugió en Ottawa y, en señal de agradecimiento, obsequió al paÃs con 100 000 bulbos de tulipanes. Ese regalo fue el germen del Festival de los Tulipanes. En el programa de festejos no falta de nada: exposiciones, actividades para todas las edades, espectáculos y, por supuesto, el placer de pasear entre tulipanes.