Cuéntanos un poco de ti, ¿quién eres, a qué te dedicas?
Hola, me llamo AJ. Vivo en un campo en la República Dominicana y trabajo como profesor de inglés por internet.
© AJAJ se mudó a la República Dominicana para trabajar como misionero. Nos cuenta sobre sus experiencias y sobre lo que es lo más importante para adaptarse.
Hola, me llamo AJ. Vivo en un campo en la República Dominicana y trabajo como profesor de inglés por internet.
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Gran parte de mi razón de vivir aquà es porque querÃa trabajar como misionero. Además la vida aquà es barata y el paÃs es muy bonito. ¡Fue la combinación perfecta!
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Por nada. Mi familia no lo querÃa creer cuando se lo propuse. No lo tomaron en serio hasta que tenÃa el ticket comprado. Ahora se sienten orgullosos de tenerme en el extranjero como misionero, pero aun asà me quieren de vuelta.
Me puse en contacto con la embajada Dominicana desde los Estados Unidos, y los últimos pasos los tuve que hacer en el paÃs mismo. Lo mejor es usar un abogado de inmigración. Aunque cobran un poco extra, se encargan de todos los detalles y se aseguran de que no olvido nada.
¡Para mi sà Lo habÃa aprendido en la escuela en los Estados Unidos de antemano. Déjenme decirles que esa fue la mejor decisión. Llegar al paÃs ya sabiendo el idioma me ayudó mucho.
Al dominicano le gusta mucho disfrutar de sus paÃs. Van a la playa, bailan mucho y les gusta pasar un buen rato con sus amigos. Si se puede, junto a una botella de ron. Igual para los expatriados que llegan. Muchos se adaptan a este estilo muy rápido. Aquà en las montañas donde yo vivo también les gusta mucho el deporte de motocross, tanto verlo, como practicarlo.
Como ya sabÃa el idioma me sentà muy bienvenido. Es bueno saber el idioma. No es obligado, pero ayuda mucho en todo.
El tráfico. Aunque hay muchas leyes de tráfico, pocas personas las obedecen, por lo cual las calles se sienten un poco sin leyes.
La variedad en comida. Aunque la comida aquà es buena y hay opciones en las ciudades grandes, en los campos donde vivo yo es difÃcil conseguir variedad. Si quiero una pizza tengo que hacerla yo mismo o viajar lejos. Y si la hago yo mismo, no consigo todos los ingredientes.
Muy relajado y sin estrés, y eso me gusta. No hay tanta presión como en otros paÃses. Creo que por eso la gente aquà vive más tiempo también.
No compares porque no estarás feliz. No debes esperar que las cosas sean iguales como lo que estás acostumbrado, y nunca estarás satisfecho. No esperes servicio al cliente, cierto orden, trafico respetuoso y que todos estén a tiempo.
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Mantén una mente abierta. No compares y no juzgues. Estás en una aventura experimentando nuevas culturas. Si juzgas y comparas nunca encontrarás la felicidad.




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