Auriculares en el trabajo: ¿señal de concentración o de aislamiento?
En Canadá, la pandemia y el teletrabajo impulsaron un nuevo fenómeno: el uso de auriculares en la oficina. La explicación es sencilla. Los auriculares permiten recuperar la calma y volver a entrar en el propio mundo. La vuelta a la oficina trajo consigo el ruido: el del espacio abierto, el del entorno de trabajo...
¿Acaso los empleados quieren desconectarse de sus compañeros? Los especialistas en salud apuntan otro problema: los daños auditivos. Llevar auriculares durante todo el dÃa no es recomendable, ya que tendemos a subir el volumen de forma natural cuando el entorno se vuelve ruidoso.
En Francia, algunos teleoperadores, hartos de estar pegados a su silla, empezaron a trabajar de pie. Levantarse de vez en cuando no está prohibido. Sin embargo, la práctica generó suspicacias entre ciertos compañeros, que temÃan ser vigilados. Trabajar de pie cuando toda la oficina está sentada puede crear, en efecto, una ligera incomodidad, algo parecido a ser el único invitado de rojo en una fiesta con código de vestimenta completamente negro. Una sensación similar puede surgir entre quienes no paran de cambiar de postura: un momento sentados, al siguiente de pie. Y, sin embargo, se recomienda levantarse con regularidad para evitar permanecer sentado durante horas. Pero las recomendaciones sanitarias y los hábitos culturales son dos mundos que a veces tienen dificultades para encontrarse.
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Para sus seguidores, las zapatillas en el trabajo tienen numerosas ventajas. En primer lugar, en cuestión de higiene: los zapatos y sus suelas sucias se dejan a la entrada de la oficina. Se acabaron los pasillos embarrados y los suelos salpicados de gotas de lluvia. La limpieza es más rápida y la empresa ahorra dinero.
Otra ventaja de las zapatillas es que dan rienda suelta a la creatividad. Algunos optan por modelos sobrios; otros lucen personajes de videojuegos, dinosaurios y todo tipo de peluches. La excentricidad a la altura de los pies está tolerada, lo cual es todo un alivio cuando se sabe que "oficina" suele rimar con "traje y corbata". Quienes se oponen a esta práctica temen que las zapatillas en el trabajo difuminen la frontera entre la empresa y el hogar.
Pero no todos comparten esta visión. En los paÃses asiáticos donde impera la cultura de las zapatillas, no se llega al extremo de andar descalzo. En aquellos donde esta práctica no es habitual, muchos consideran que los pies descalzos no tienen cabida en la oficina, al igual que los calcetines o las zapatillas. Algunos temen que se genere una brecha entre los jóvenes, más inclinados a la "libertad de calzado", y los empleados de mayor edad, educados en una cultura laboral donde la vestimenta es sinónimo de profesionalidad. Otros señalan el riesgo de desigualdad entre hombres y mujeres: los primeros saldrÃan más beneficiados, mientras que las segundas se verÃan obligadas a llevar tacones u otro calzado incómodo para mantener su posición en la empresa.
El chándal en el trabajo: ¿cultura desenfadada o dejadez?
La cultura informal tiene claramente el viento a favor. El estilo urbano arrasa en el mundo y ha llegado al entorno laboral, como demuestra la combinación de traje con zapatillas deportivas. Pero ¿puede este toque desenfadado llegar hasta la oficina?
La cultura de Instagram ha dado lugar a otro fenómeno: aparentar que se hace deporte aunque no sea asÃ. En este sentido, el chándal en la oficina suma puntos, ya que dibuja sutilmente el perfil del expat deportista. Las marcas han sabido aprovechar el filón y ofrecen chándales cómodos y elegantes, perfectos para trabajar a gusto con un estilo moderno.
¿Y la gorra? De nuevo, la cultura streetwear está muy presente, aunque choca con la de las generaciones anteriores, para quienes es obligatorio descubrirse la cabeza al entrar a cualquier lugar. No hacerlo es una falta de respeto.
Algunos esgrimen otro argumento para desterrar la gorra de la oficina: llevarla durante mucho tiempo favorecerÃa la caÃda del cabello. Que los fans de la gorra se queden tranquilos: cubrir el cabello no tiene ningún efecto sobre su crecimiento. Eso sÃ, conviene optar por tejidos transpirables, limpios, no apretados y de buena calidad, para evitar irritaciones y sudoración excesiva.
¿Se puede llevar la mascota al trabajo?
Esta tendencia llegó de Estados Unidos y se extendió rápidamente al Reino Unido, los PaÃses Bajos y otros paÃses. En Francia, la idea se va abriendo paso poco a poco. Desde la pandemia, un número creciente de empresas permite a sus empleados venir a trabajar con sus mascotas.
Esta pregunta lleva a otra: ¿se puede preguntar la edad de alguien? En bastantes paÃses, hacer esta pregunta resulta de mala educación, y aún más si se dirige a una mujer. En la práctica, muchas mujeres no tienen ningún inconveniente en revelar su edad. Pero para no herir sensibilidades, tanto de hombres como de mujeres, muchos han adoptado la costumbre de restar entre 3 y 5 años a la edad que se supone tiene la persona. Es el caso, por ejemplo, de Corea del Sur.
Queda el tema del cumpleaños en sÃ. De nuevo, todo depende del paÃs, de la cultura de la empresa y de lo que se entienda por "celebración". En Alemania, no hay ningún problema en mencionar la edad ni en celebrar el cumpleaños en la empresa. Es habitual encontrar en un lugar visible la lista con las fechas de cumpleaños de todos los empleados, para que cada uno pueda felicitarlos al llegar a la oficina. Esta costumbre, aunque bienintencionada, puede sorprender al expatriado no familiarizado con esta cultura.
En Australia, Francia o el Reino Unido, celebrar el cumpleaños en el trabajo no plantea, en principio, ningún problema. La iniciativa se percibe como una buena manera de reforzar la cohesión y el espÃritu de equipo, y un estudio británico incluso apunta un efecto positivo sobre la productividad. Sin embargo, hay que evitar los excesos. En 2021, las autoridades del condado de Funing, en China, prohibieron a los funcionarios celebrar sus cumpleaños en el lugar de trabajo, con el argumento de reducir gastos y combatir la corrupción.
Sin llegar a tales extremos, las celebraciones de cumpleaños en la oficina no siempre tienen el efecto deseado. Es posible que el empleado no quiera ser el centro de atención. Revelar la fecha de nacimiento o felicitar a los demás, con o sin regalo, puede vivirse como una obligación.
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