¿Son realmente los jubilados esos "ricos privilegiados" que a veces nos gusta imaginar? Al igual que los trabajadores en activo, en realidad existen grandes disparidades entre sus niveles de vida. Esto es aún más cierto entre los expatriados, que deben lidiar con los gastos ocultos, la inflación y las posibles reformas del paÃs de acogida.
¿A partir de cuánto dinero se considera rico a un jubilado expatriado?
El pasado mes de mayo, Donald Trump firmó un decreto que ampliaba el acceso a las cuentas de jubilación y animaba a los jóvenes trabajadores a ahorrar: la jubilación dorada es posible, siempre que se logren acumular 465 000 dólares antes de los 65 años. Los economistas, sin embargo, son más cautos, ya que las previsiones del presidente estadounidense ignoran el efecto de la inflación. Según los expertos, esos 465 000 dólares de hoy equivaldrán a menos de 200 000 dólares dentro de 30 años, precisamente por culpa de la inflación.
¿Cuánto hay que "ingresar" para considerarse un jubilado rico en el extranjero?
El cálculo es complejo, ya que depende de varios factores. Todo depende del estilo de vida de cada uno y del paÃs de destino elegido. En Francia, se considera rico a quien ingresa a partir de unos 4 000 euros mensuales. Los jubilados cobran de media 1 540 euros al mes, una cifra que ya resulta excesiva para quienes defienden una reducción de las pensiones. Según estos últimos, los jubilados son demasiado ricos, puesto que perciben el equivalente a un salario, o incluso más. Este argumento trasciende las fronteras francesas y sale a relucir, en particular, cuando se habla dejubilados que se expatrian precisamente para disfrutar de unas condiciones de vida más ventajosas, aunque sus ingresos les permitirÃan perfectamente quedarse en su paÃs.
Únete a la comunidad
Recibe consejos prácticos para vivir mejor tu expatriación
El caso de Luxemburgo
En Luxemburgo, el paÃs más rico de Europa, las cifras se disparan. Allà se considera rico a quien gana a partir de unos 20 000 euros mensuales. En cuanto a la pensión mÃnima de jubilación, supera ligeramente los 2 400 euros. La cantidad puede parecer considerable, pero hay que ponerla en contexto teniendo en cuenta el elevadÃsimo coste de vida en Luxemburgo. Según la Cámara de Empleados luxemburguesa, la pensión mÃnima no garantiza estar a salvo de la precariedad. Las mujeres son las más vulnerables en este sentido, debido a carreras profesionales a menudo discontinuas y a empleos con una remuneración menor.
En China, la vida de los nuevos millonarios despierta la envidia de muchos, y no solo entre los más jóvenes. Las diferencias entre provincias siguen siendo notables: en PekÃn y Shanghái, es habitual ganar 15 000 yuanes al mes (unos 1 915 euros), mientras que en las provincias más remotas del oeste cuesta llegar a los 5 000 yuanes mensuales (638 euros). Estas grandes diferencias salariales repercuten directamente en el nivel de las pensiones, lo que hace muy difÃcil que los sectores más desfavorecidos puedan plantearse una jubilación tranquila, ya sea en el paÃs o en el extranjero.
Jubilados expatriados: la brecha entre ricos y pobres se amplÃa
La desigualdad entre los jubilados más pudientes y los más modestos no deja de crecer. Según la aseguradora Northwestern Mutual, un estadounidense necesitarÃa contar con al menos 1,46 millones de dólares para disfrutar de una jubilación desahogada. El problema es que el ciudadano medio llega a la jubilación con unos 200 000 dólares. En Francia, se estima que es posible vivir una jubilación en el extranjero, ya sea en Grecia, Portugal o España, a partir de 1 800 euros mensuales. En Marruecos, el presupuesto se reduce a unos 800 euros al mes, mientras que en Tailandia sube ligeramente, situándose entre 1 200 y 1 500 euros mensuales.
¿Cómo planificar el presupuesto para jubilarse en el extranjero?
¿Y si la solución fuera simplemente ahorrar a lo largo de toda la vida? Nada especialmente novedoso, desde luego. En Japón, los sucesivos gobiernos llevan años instando a la población activa a ahorrar de cara a la jubilación. Sin embargo, este sensato consejo siempre acaba chocando contra la misma pared: la inflación y la precariedad laboral. Algunos ven en esto, además, una confesión de fracaso por parte de los Estados.
Al igual que en cualquier proceso de expatriación, lo primero es hacer un inventario detallado de los ingresos y gastos actuales y futuros. La principal diferencia en este caso radica en la posible reducción de ingresos: el jubilado expatriado tendrá que aprender a gestionar con menos dinero, salvo que cuente con otras fuentes de ingresos adicionales (alquileres, actividad laboral permitida en el extranjero...).