
¿Qué impulsa a las personas a trasladarse al extranjero? Para algunos, es el deseo de mejorar su vida cotidiana o impulsar su carrera en el extranjero mediante una oportunidad profesional. Para otros, se trata de hacer realidad un sueño. Pero la expatriación también puede ser un acto de activismo.Â
Se convierte entonces en una respuesta a alguna polÃtica nacional ordenada por las autoridades del paÃs de origen que se juzga demasiado autoritaria o inadecuada. A veces los que se van se sienten divididos entre el miedo a abandonar o traicionar a su paÃs y la urgencia de elegir irse por su propia supervivencia o seguridad. Pero para estas personas, irse es la mejor respuesta a un paÃs que ya no sabe cómo cuidar de su gente.
Cuando la polÃtica rusa obligó a la gente a abandonar el paÃs
A principios de mayo de 2022, el Servicio Federal de Seguridad ruso señaló que 3,8 millones de rusos habÃan abandonado el paÃs desde enero. Esto supone el 2% de los 140 millones de habitantes del paÃs. Es una cifra sorprendentemente alta. El éxodo ruso lleva décadas produciéndose, pero se mantenÃa oculto. No es que las autoridades se negaran a afrontar la realidad. Al contrario, para el paÃs se trataba de deshacerse de los "alborotadores": activistas de los derechos humanos, opositores al régimen, lÃderes empresariales cuyo espÃritu no estaba "en fase" con la visión del Estado, vanguardistas y artistas que no cumplÃan con el régimen vigente. Todos ellos eran vistos como "cabezas de clavo" que intentaban obstaculizar la buena marcha del paÃs. Con la guerra, este argumento ya no es aceptable. Los que se van hoy toman precisamente distancia por la violencia injustificada.
La mayorÃa de ellos condena el endurecimiento autoritario de las normas actuales. Por ejemplo, quien sea sorprendido difundiendo "información falsa sobre el ejército ruso" se arriesga a una pena de hasta 15 años de cárcel. Quienes se atrevan a decir "no" a la guerra o a participar en protestas se arriesgan a ser detenidos. El Kremlin se ha centrado especialmente en las ONG, los periodistas, los artistas, los activistas y los defensores de los derechos humanos con este tipo de sanciones, ya que suelen estar en contra de las polÃticas del gobierno. Sin embargo, no todos tienen la opción de marcharse, aunque lo deseen. Algunos se ven obligados a quedarse para cuidar de sus familias. Otros se apresuran a irse a paÃses vecinos como Georgia, Kazajistán, Armenia y TurquÃa, lejos de la persecución.
La polÃtica china que restringe la libertad empresarial
También en China, el traslado al extranjero como señal de protesta no es un fenómeno nuevo. De hecho, ha aumentado con la expansión económica del paÃs. Pero aunque China se abrió a la economÃa de libre mercado en la década de 1980, el poder económico sigue estando en manos del Partido Comunista Chino (PCC). Los lÃderes empresariales chinos hablan de "inseguridad económica". Liang Wengen, uno de los ciudadanos más ricos del paÃs en 2012, dijo que "su propiedad y su vida pertenecen al paÃs". Y esta opinión es compartida por la mayorÃa de los empresarios del paÃs.
Durante el mismo periodo, según un estudio del China Merchants Bank, el 27% de los empresarios chinos se habÃa trasladado al extranjero, mientras que el 47% pensaba hacerlo. La mayorÃa de estos empresarios consideraban que las numerosas limitaciones del PCCh a su libertad de empresa eran un obstáculo importante. El control del partido es un cuello de botella, ya que el gobierno combina la economÃa liberal con el autoritarismo. Los empresarios que se atreven a hablar se arriesgan a fuertes sanciones. De hecho, en 2020, varios lÃderes empresariales fueron condenados por la justicia china. Ren Zhiqiang, un destacado empresario inmobiliario, fue condenado a 18 años de prisión, y Li Huaiqing, un empresario filántropo, a 20 años. Aun asÃ, el PCC mantuvo su presión. En noviembre de 2021, instó a las empresas chinas a abandonar la bolsa de Wall Street para controlar mejor sus inversiones. El mensaje es, pues, claro para los empresarios chinos: si quieren vivir libremente, será fuera de China.
La juventud china también busca la libertad
La juventud china también está deseosa de marcharse, y la pandemia de Covid no ha hecho más que acelerar su deseo de trasladarse al extranjero. Sin embargo, los trámites son tediosos y los jóvenes temen ser detenidos en las aduanas. Muchos dicen que la pandemia desencadenó su deseo de irse, culpando a la polÃtica de cero Covid del gobierno. Se sienten atrapados en su propio paÃs, traumatizados por las duras normas, que los encerraron de la noche a la mañana e hicieron miserable su vida cotidiana. Temen que este tipo de vigilancia se convierta en la norma. Para estos jóvenes de clase media, irse al extranjero significa libertad. Recientemente, los periodistas Michaël Peuker y Jérémie Favre publicaron en el sitio web de RTS (medio de comunicación suizo) un análisis del director de una agencia de asesoramiento y apoyo a la inmigración. Aunque ningún estudio ha cuantificado aún el número de jóvenes chinos que se marchan, cree que este fenómeno durará mucho tiempo. "En los próximos años, con o sin pandemia, la presión interna aumentará. Toda la población está bajo presión, ya sean jóvenes, estudiantes, trabajadores o jubilados ricos. La inflación aumentará, la depreciación de la moneda nacional se avecina y las oportunidades profesionales se reducen. Cada vez será más difÃcil para la gente mejorar su nivel de vida allÃ. Asà que el éxodo va a continuar".
Mudarse al extranjero era mejor que apoyar a Trump
Los regÃmenes autoritarios no son los únicos preocupados por este fenómeno. Tras la elección de Donald Trump, muchos estadounidenses estaban ansiosos. Vivir cuatro años bajo la presidencia del ex empresario conocido por sus polémicas declaraciones no fue menos que un tormento para ellos. Durante la campaña, muchos dijeron que se irÃan del paÃs si alguna vez ganaba Trump. Y los medios de comunicación lo relativizaron, recordando que voces similares se alzaron durante la elección de Bush. En aquel momento, la emigración a Canadá se habÃa multiplicado por dos. Sin embargo, parecÃa que no habÃa una correlación directa con la elección de Bush.Â
Según una encuesta de Gallup, el 16% de los estadounidenses dijo que querÃa abandonar el paÃs por la polÃtica de Trump. Esto se compara con el 10% con Obama y el 11% con Bush. Entre los que se negaban a ser gobernados por Trump habÃa un 20% de mujeres. Dos veces más mujeres (40%) menores de 30 años no querÃan quedarse. Además, el 30% de los más precarios también dijeron que querÃan abandonar el paÃs, y el 22% de los opositores a Trump también estaban considerando mudarse al extranjero.
Nunca un presidente habÃa sido tan polémico. No es de extrañar, por tanto, que el sector de la población más desatendido sea el que más deseos tiene de abandonar el paÃs. Las mismas preocupaciones están surgiendo a medida que los republicanos se reconstituyen, y los que están en el extremo derecho del espectro polÃtico ya se están posicionando como posibles candidatos.
Para concluir
¿Debemos hablar de "éxodo"? El término podrÃa ser demasiado fuerte para describir la situación en EE.UU., pero podrÃa ser apropiado para Rusia y China porque se perderán una parte importante de sus poblaciones activas. Estos paÃses parecen enfrentarse a otras fuerzas que emanan directamente de las suyas. En China, Xi Jinping tiene una estrategia para compensar la marcha de los chinos ricos y de los expatriados: obligar al lote de ricos a regresar y formar a los jóvenes chinos que permanecieron leales al PCC. Sin embargo, muchos creen que hay pocas posibilidades de que este escenario se materialice. La economÃa de mercado no soportarÃa que un paÃs se repliegue sobre sà mismo. Pero otros señalan que éste es precisamente el giro que ha elegido China, especialmente desde la pandemia de Covid. Hay muchas razones para creer que la emigración en oposición al régimen continuará. Este fenómeno también se aplica a otros regÃmenes polÃticos plagados de corrupción, autoritarismo y esclavización de la población.



















