
Bruno Antoine, asesor de movilidad internacional, habla con Expat sobre el futuro de la expatriación después del COVID-19. Nos centramos en varios del sudeste asiático.
Según su perspectiva de asesor en materia de movilidad internacional, ¿cómo ha evolucionado la demanda de proyectos de expatriación desde la crisis?
Sorprendentemente, todavÃa tenemos un flujo bastante grande de solicitantes que quieren probar suerte internacionalmente. Puede que el número haya disminuido un poco, conscientes de las dificultades que les esperan, pero los candidatos que están especialmente familiarizados con la expatriación mantienen su fe. También saben que un proyecto de este tipo lleva tiempo, que un visado no es un procedimiento administrativo trivial, y como el seguimiento que les ofrecemos es por un perÃodo de 12 meses, pueden esperar legÃtimamente que la situación haya cambiado para entonces. Además, investigar internacionalmente no implica que uno se abstenga de hacer también prospecciones en su propio paÃs.
¿Qué factores causan más incertidumbre en estos momentos con respecto a la expatriación?
No se puede negar que son muchos los candidatos que se preguntan sobre las perspectivas cuando las fronteras siguen en muchos casos cerradas y no hay nada que sugiera que la situación vaya a cambiar en las próximas semanas, o incluso antes de 2021. Esto ciertamente significa que algunos de ellos se lo pensarán dos veces antes de considerar siquiera la posibilidad de mudarse al extranjero. La presión social, la perspectiva de no tener ya subsidios de desempleo y la dura competencia en sus paÃses de origen les está llevando a adaptar su estrategia y a dar prioridad al empleo a toda costa, incluso a costa de sus sueños de expatriación.
El gran cambio que veo actualmente proviene de los candidatos, conscientes de los escollos y del desafÃo que representaba para ellos el hecho de trasladarse al extranjero. Sus dudas no han hecho más que aumentar durante el confinamiento, pero mantienen la esperanza de que en septiembre todo empiece a volver a la normalidad. Sin embargo, las últimas noticias que anunciaban la prolongación en el cierre de las fronteras a nivel mundial, están haciendo mella en su determinación. De ahà que en los últimos dÃas se hayan producido muchos cambios de rumbo y reorientación hacia el empleo en sus paÃses de residencia.
¿Qué elementos pesarán más en la balanza a la hora de considerar la expatriación?
Para un cierto número de candidatos decididos a emigrar, la elección que es esencial hoy en dÃa es la de la proximidad. Por ejemplo, para los candidatos en Francia, Europa sigue ofreciendo un entorno seguro y cercano a la familia, sin necesidad de visado, en el que la libre circulación de los trabajadores sigue siendo facilitada, en particular por la acción de los consejeros y las ayudas a la movilidad que ofrece la Unión Europea. Las historias de expatriados o estudiantes varados en Australia o América Latina, por ejemplo, han quedado grabadas en la mente de muchos, que hoy en dÃa prefieren destinos más "seguros", menos exóticos y más tranquilizadores para el candidato y su familia.
¿Cuáles serán las prioridades de los proyectos de expatriación después de la crisis?
Los candidatos a la expatriación, ante esta crisis, han tomado conciencia de la importancia de la solidaridad y de las instituciones que los representan y eventualmente los protegen, como los servicios de las embajadas (de ahà la necesidad de inscribirse en el registro del Consulado a su llegada), el Ministerio de Asuntos Exteriores sin olvidar las múltiples iniciativas que han florecido para ayudar, informar, apoyar un regreso inesperado a casa...
Como especialista en Vietnam, Malasia y la Polinesia Francesa, según su opinión ¿de qué manera la popularidad de estos destinos puede cambiar después de la crisis de la COVID-19?
Es difÃcil de predecir. El sudeste asiático todavÃa tiene un enorme potencial. Recuerdo que el dÃa después del perÃodo de bloqueo, un análisis de CEOWORLD indicó que Malasia era uno de los paÃses con los que se contaba (y en los que se invertÃa) en el mundo post-COVID ("10 mejores paÃses para invertir en post-COVID"), mientras que Vietnam fue nombrado "mejor economÃa de la ASEAN en 2020". OceanÃa, por su parte, goza de un "capital de ensueño" en plena evolución, a pesar del alto precio que está pagando debido al colapso de la industria turÃstica.
Sin embargo, esta crisis ya nos ha sorprendido de muchas maneras y la economÃa es una ciencia muy azarosa, por lo que no me aventurarÃa a predecir el post-COVID y sus consecuencias para el mercado laboral.
¿Cómo ve el mercado laboral para los expatriados en estos destinos? ¿Y en otros lugares del mundo?Â
Creo que la crisis de COVID no va a cambiar radicalmente el tipo de perfiles generalmente buscados a nivel internacional, aunque cada paÃs tenga sus nichos, sus especificidades... Se trata de candidatos muy especializados, en la informática y el comercio electrónico, en el campo de la medicina, la ingenierÃa, el desarrollo de negocios en particular. Estos expertos están también dotados de un capital humano que los hace atractivos en el mercado internacional: capaces de adaptarse en un entorno multicultural, son innovadores, generalmente bilingües y muy autónomos. Esto no impide en modo alguno que otros profesionales, no necesariamente con un máster o un diploma prestigioso, puedan desarrollar su trabajo, como es el caso de los cocineros, panaderos, sumilleres y otros técnicos especializados (en acuicultura, logÃstica, etc.).



















