Dirigir tu equipo en el extranjero. Abrir o adquirir una empresa fuera de tu paÃs. Quizás lo sueñes. Pero, de entrada, mil preguntas te asaltan. ¿Estás realmente hecho para un puesto de responsabilidad, y encima en el extranjero? Consejos prácticos para ganar confianza antes de lanzarte al proyecto de expatriación que mejor se adapta a ti.
Proyecto de vida profesional, proyecto de expatriación
Al igual que el proyecto de vida profesional en el extranjero engloba dos aspectos (el trabajo y la expatriación), aceptar un puesto de responsabilidad fuera de tu paÃs plantea dos preguntas: ¿estás hecho para asumir un puesto de responsabilidad? ¿Estás hecho para trabajar en el extranjero?
Algunos expatriados saben desde el principio que están hechos para vivir fuera. Ciertos directivos o altos cargos tienen la vena del liderazgo desde la infancia, o casi. Tener un objetivo claro desde el inicio de los estudios o de la vida laboral ayuda a no dispersarse. La aventura no será menos dura por ello, pero sà más llevadera, porque la visión sigue ahÃ: dirigir tu equipo o crear tu empresa en el extranjero.
Para otros, la cosa se complica. Trabajar fuera no siempre es algo evidente. A veces «la elección» es, en realidad, más o menos impuesta: acompañas a tu pareja expatriada, te vas al extranjero con la esperanza de encontrar un mejor empleo, etc.
Antes de embarcarte en una aventura que quizá no sea para ti, haz balance de tu trayectoria profesional y de tus ganas reales de vivir fuera. Por cierto, este consejo sirve incluso si tienes una idea muy clara de tu proyecto de expatriación.
En segundo lugar, has desarrollado las competencias sociales imprescindibles para ocupar un puesto de responsabilidad. Sabes adaptarte a los distintos tipos de carácter; adaptas tu lenguaje y tu forma de comunicar según el equipo. Excelente negociador y excelente comunicador, sabes transmitir tus ideas con tacto y consigues ganarte la confianza de tu equipo. De hecho, confÃas en tus colaboradores, y ellos lo notan. Lejos de querer apropiarte de todo, no dudas en delegar. Pones en valor a tu equipo en lugar de ponerte tú en primera fila. Como persona responsable, ejerces un liderazgo alejado de la imagen caricaturesca del jefe autoritario o forzosamente carismático.
Cuidado aquà con caer en la trampa de la comparación. Cada experiencia es única. La expatriación familiar no siempre es posible, por muchos motivos: la pareja o los hijos no comparten el proyecto de expatriación; el puesto en el extranjero es ciertamente de responsabilidad, pero tiene una duración corta, las funciones están mal definidas, etc.
En el fondo, la pregunta «¿estoy hecho para...?» puede llevar, casi sin querer (y según cómo la interpretemos), a una especie de juicio o sanción. Como si los expats que son mánagers fueran más competentes que los demás. En realidad, querer dirigir o crear una empresa en el extranjero, o no querer hacerlo, no pone en cuestión el proyecto profesional fuera de tu paÃs. No serás «menos profesional» por haber rechazado un ascenso en el extranjero o por haber rechazado gestionar una empresa fuera.